Una voluntad inquebrantable y un temple tenaz caracterizaron a Matilde Hidalgo de Procel, protagonista de la primera conquista femenina en el campo educativo, profesional, electoral y político del Ecuador. Nacida en Loja en el año 1889, Matilde, quien dedicó su vida a eliminar barreras sociales impuestas únicamente a las mujeres, marcó un hito para el movimiento feminista latinoamericano en su lucha por la igualdad de derechos civiles.

Siendo aún una estudiante de primaria, instancia final en la formación académica de las mujeres de la época, Matilde cuestionó la dominación masculina, idea apoyada firmemente por su hermano mayor Antonio, reconocido músico y compositor. Una vez culminados sus estudios primarios en el colegio femenino “La Inmaculada” de la ciudad de  Loja, Matilde reconoce su vocación por la medicina, por lo que en 1907 procedió a solicitar matrícula junto a su madre al colegio masculino “Bernando Valdivieso”. Como todo hecho sin precedentes, la concesión para iniciar los estudios secundarios de Matilde se convirtió en la primera de las numerosas hazañas que cambiarían el curso de la historia de la mujer ecuatoriana.

Siendo aún una estudiante de primaria, instancia final en la formación académica de las mujeres de la época, Matilde cuestionó la dominación masculina, idea apoyada firmemente por su hermano mayor Antonio, reconocido músico y compositor. Una vez culminados sus estudios primarios en el colegio femenino “La Inmaculada” de la ciudad de  Loja, Matilde reconoce su vocación por la medicina, por lo que en 1907 procedió a solicitar matrícula junto a su madre al colegio masculino “Bernando Valdivieso”. Como todo hecho sin precedentes, la concesión para iniciar los estudios secundarios de Matilde se convirtió en la primera de las numerosas hazañas que cambiarían el curso de la historia de la mujer ecuatoriana.

Una voluntad inquebrantable y un temple tenaz caracterizaron a Matilde Hidalgo de Procel, protagonista de la primera conquista femenina en el campo educativo, profesional, electoral y político del Ecuador. Nacida en Loja en el año 1889, Matilde, quien dedicó su vida a eliminar barreras sociales impuestas únicamente a las mujeres, marcó un hito para el movimiento feminista latinoamericano en su lucha por la igualdad de derechos civiles.

Siendo aún una estudiante de primaria, instancia final en la formación académica de las mujeres de la época, Matilde cuestionó la dominación masculina, idea apoyada firmemente por su hermano mayor Antonio, reconocido músico y compositor. Una vez culminados sus estudios primarios en el colegio femenino “La Inmaculada” de la ciudad de  Loja, Matilde reconoce su vocación por la medicina, por lo que en 1907 procedió a solicitar matrícula junto a su madre al colegio masculino “Bernando Valdivieso”. Como todo hecho sin precedentes, la concesión para iniciar los estudios secundarios de Matilde se convirtió en la primera de las numerosas hazañas que cambiarían el curso de la historia de la mujer ecuatoriana.

Tachada de liberal y hasta endemoniada, Matilde fue aislada de una sociedad marcada por el tradicionalismo, sin embargo continuó su camino con una actitud heroica, convencida de que el rol de la mujer en la sociedad no se debía confinar a la de un ser de claustro, incapaz de realizar una actividad adicional a la oración, las tareas del hogar y la crianza de los hijos. Pero toda esta negativa a su accionar no hizo más que fomentar su perseverancia pues en 1913 obtuvo el grado de bachiller, siendo la primera mujer en culminar los estudios secundarios. En 1914 ingresa a la facultad de medicina de la Universidad del Azuay – Cuenca y en 1919 se convierte en la primera licenciada en medicina. Más tarde, en 1921 alcanza su meta anhelada, la de convertirse en la primera médica graduada en el Ecuador.

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Sorprendentemente ella no estaba sola, no sólo contó con el apoyo de su familia, sino que al igual que ella, mujeres valientes y de aventajada condición intelectual desafiaban simultáneamente el machismo del siglo XX en sus países natales, sin siquiera imaginarse que se convertirían en figuras emblemáticas del movimiento feminista de la región. No es hasta el año 1924 en que Matilde hace su mayor aporte a la causa; en ese año se abren los registros de empadronamiento para las elecciones de senadores y diputados, por lo que el 10 de mayo Matilde pide ser registrada para votar. Su solicitud es denegada en primera instancia pero por su insistencia al indicar que las leyes no se lo impedían logra su cometido, convirtiéndose en la primera mujer en América Latina en ejercer su derecho al sufragio. Su caso fue llevado a consulta al Parlamento y Consejo de Estado, siendo el 9 de junio 1929, hace 89 años, cuando se reconoce finalmente a la mujer como ciudadana con derecho a participar en los comicios nacionales, siendo Ecuador el primer país de América Latina en aprobar el sufragio femenino para una elección nacional.

A partir de ese momento Matilde estuvo involucrada en la palestra pública, fue la primera mujer en postularse para un cargo de elección popular, con lo que logró ser designada como la Primera Congresista del Ecuador en 1941. La actividad benéfica a lo largo de su vida, la que se vio truncada en 1974, evidencia su compromiso ético y cívico con aquella ardua tarea de redefinir la importancia de la mujer como miembro activo de la sociedad. Poeta, profesional, maestra, política, funcionaria pública, esposa y madre; Matilde Hidalgo Navarro fue una auténtica visionaria del rol de la mujer moderna… de la mujer LATINOAMERICANA.

 

Escrito por Jodie Padilla Lozano, sobrina bisnieta de Matilde Hidalgo

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